Bel Air 1953... delicia al volante



Apenas comienza la nueva mitad del siglo veinte, Chevrolet destella con la presentación del modelo Bel Air. Existen varias versiones y la que aquí vamos a rememorar es la que tuvo lugar allá por 1953. Su nombre completo es Chevrolet Bel Air HT Coupé. Dispone de dos puertas y es muy similar a sus familiares, pero aquí vamos a desmembrar algunos de los detalles que lo diferencian. Principalmente se distingue por un aspecto más lujoso. En su exterior presenta numerosas mejoras que lo hacen más bello. Su habitáculo es más confortable y refinado. Su producción se extendería hasta 1975. Durante el tiempo que estos modelos se fabricaron se destacaron por ofrecer mejores prestaciones y comodidad interior. Su cuidada estética fue una de las claves por las cuales este modelo comienza a manifestar sus aires de grandeza. Y tiene fortalezas para hacerlo. La silueta que muestra es sólo un aspecto de su totalidad. Los detalles técnicos completan la idea de un coche fiable, de excelente calidad.

Detalles mecánicos.


Chevrolet Bel Air ofrece una calidad técnica que merece un capítulo. Detenerse en este aspecto ayuda a comprender el éxito que adquiere un modelo. En este caso su delicadeza exterior es proporcional a su estructura mecánica. En 1953 Chevrolet mejoró su transmisión automática y aumentó la potencia de su motor. El propulsor, que genera 115 caballos de fuerza está equipado con Powerglide, tiene pistones de aluminio y una relación de compresión de 7.50:1. La dirección hidráulica es opcional. Este diseño de motor está construido por un bloque y culata de hierro fundido. La refrigeración es líquida y la distribución es mediante árbol de levas lateral en el bloque con transmisión por engranajes, en este caso consta de dos válvulas por cilindro accionadas por varillas, balancines y taqués sólidos. Estos detalles convergen para dar forma a uno de los coches más atrayentes de los 50.

Estética del Bel Air.


Encontrarse en la calle con un Chevrolet Bel Air es un sueño que se puede concretar. Muchas personas poseen uno de estos coches que caracterizaron un momento histórico de la firma. Algunos fanáticos han recuperado la estética de este coche que ya lleva varias décadas desde su aparición en el mercado. Algunos detalles que ayudan a distinguirlo de otros son, por ejemplo, una moldura ancha y cromada sobre los guardafangos traseros. Un frontal imponente donde sobresalen los dos focos que custodian el logotipo de la marca. La toma de aire abarca todo el ancho. El guardabarros es alto y tiene una forma ergonómica. Sobre el capó luce un detalle propio de esta serie. Lujo. Confort. Calidad. Qué más se puede pedir de esta máquina que trascendió el siglo veinte y aún continúa impecable.

Nota: Este es un blog de pruebas, por lo que este contenido no tiene pretensión de distribuirse ni libre ni comercialmente.

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